January 2011
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IV
Los pájaros pierden primero los colores, después las formas. Quedan reducidos a una existencia arácnida tan engañosa que arrojo mis guantes a lo lejos. Mis guantes amarillos con ribetes negros caen en una llanura dominada por un frágil campanario. Entonces me cruzo de brazos y acecho. Acecho las risas que surgen de la tierra e inmediatamente florecen en forma de umbelas. Ha llegado la noche...
Levanta la mano y habla. Dice que, a sus espaldas, lleva las treinta esponjas que fueron empapadas con hiel y tendidas a la sed de Cristo. Dice que, desde hace mil novecientos años, esas esponjas han venido sirviendo para lavar a las mujeres fatales, y que poseen la propiedad de volver más diáfanas sus adorables carnes. Dice que esas treinta esponjas han secado muchas lágrimas de dolor y de amor,...
“En los momentos en que duerme es cuando verdaderamente me pertenece. Entro en sus sueños como un ladrón y pierdo, verdaderamente, como se pierde una corona” En sus sueños.
(En tu carne transparente se conjugan el roció de la tarde y el sudor de los astros) En su carne transparente.
Y si uno se enamora de una mascara estando a su vez enmascarado, ¿cuál de los dos tendrá el coraje de quitarse primero el antifaz? Lawrence Durrel
1969